No te pido algo eterno, no pido nada para siempre. Solo quiero cinco minutos al día, con un simple hola, ¿qué tal?, una sonrisa falsa. Algo. Con una milésima de tu vida me conformo, porque es motivo suficiente para que mi vida cobre sentido otra vez, para que encuentre el camino de volver a ningún lugar especial. Pido cosas normales, creo que nada sobrenatural, quiero no sentirme culpable cada vez que pierdo el tren y que me quedo con cara de tonta, y al instante siguiente digo que nunca esperare más veces en ese mismo andén. Pero cada día vuelvo y miro el camino de vuelta esperando ver otra vez el vagón de siempre, y que se baje de él la misma persona… Y es que parece que el tiempo me castigo por algún motivo y no cura mis heridas por mucho que pase… Aunque ahora que vuelvo a leer todo… Me doy cuenta que pido mucho, que espero demasiado del futuro. Y si vuelvo a ver el vagón... si tú te bajas… yo me subiré, porque ahora soy yo la que decide no quedarse quieta en el andén, recorreré nuevos caminos, mejores o peores…y no sé si querrás estar en el mismo vagón, no voy a ser yo quien te cierre la puerta, no sé si tropezaré contigo en los nuevos caminos o si nunca te volveré a ver…

No hay comentarios:
Publicar un comentario